26 mayo 2008

Generalizar, etiquetar, agrupar, ...

(Recomiendo que todos os lleveis el portátil a las conferencias, además de para tomar notas, porque como siempre empiezan tarde, te da tiempo a escribir un post como este, que, de otra manera, no encontrarías tiempo para escribir)

Etiquetar, generalizar, asignar individuos automáticamente a grupos, prever comportamientos de unos individuos por el comportamiento de otros del grupo, frases como "este tiene pinta de ser ...", "seguro que hace las cosas igual que ... " y actitudes parecidas son muy habituales entre todos los seres humanos y nos vienen como parte de la evolución de nuestra especie.

De hecho, parte de nuestro éxito evolutivo es debido a esta actitud o facilidad. Cuando se vive en el mundo salvaje, más vale pecar de desconfiado, que ser cazado. El ser capaz de hacer previsiones futuras en función de hechos pasados, ha servido al ser humano para sobrevivir durante milenios y, gracias a esta capacidad de supervivencia, estamos todos nosotros aquí.

Esta actitud sigue presente en nuestros días, aunque nuestra vida ya no dependa de ello, aunque ya no vivamos en un entorno salvaje, lo que se ha marcado durante miles de años en el proceso evolutivo como un factor de éxito para nuestra especie, es difícil que se quite en unas pocas generaciones. Además, no hay razón eliminar nada, generalizar te auto-protege, aunque a los otros desprotegidos.

Así que nosotros seguimos etiquetando y, si conocemos ejemplos de individuos con un cierto comportamiento, indefectiblemente hacemos previsiones del comportamiento del resto de los individuos del mismo grupo, bien sea un grupo real o supuesto. Muchas veces esa generalización es injustificada, pero nuestra naturaleza es así.

Cuántas veces hemos oído afirmaciones como: "todos los hombres/mujeres sois iguales", "es que los ingenieros sois así", "los informáticos siempre decís los mismo", "claro, que vas a decir, siendo un comercial" ante eso, qué puede uno decir, callar y confíar que en algún momento quien lo dijo se dé cuenta de su error.
Cuántas veces ha pasado que inmigrantes con formación superior son derivados, en primera instancia, a empleos de perfil bajo.

Diversidad, individualidad, libertad de elección, particularización, especificidad, unicidad, diferenciación .... esos son los términos sobre los que propongo que basemos nuestras relaciones con otros individuos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

jolin, un post very serious.

Alan Gomat dijo...

Bravo Mariano, si señor, me gustan estos posts.

La generalización, como bien dices, parace un recurso evolutivo que, aunque incómodomo a veces, es tremendamente útil.

Generalizar nos evita procesar demasiada información y resta ambiguedad a determinadas situaciones, pero también nos presta a grandes manipulaciones.

Cuando no tenemos tiempo (o excesivo interés en un tema), ocupamos poco tiempo en su procesamiento y nos centramos en las cualidades externas del mensaje (p.e. quíen lo dice) y , ahí la generalziación nos puede jugar muy malas pasadas.

Moraleja: si algo nos interesa, merece la pena invertir esfuerzo evitando la generalización y a mi, los demas, me interesan.

Moro dijo...

Me gusta lo que dice Mariano, pero una cosas son los buenos propositos otra bien distinta la realidad.

La individualidad precisa de un tiempo del que carecemos, por tanto muchas veces no tenemos más remedio que actuar a través de nuestra intuición, instinto, experiencia previa (clasificar por la presencia exterior). Seguro que cometemos errores e injusticias. ¿Podemos evitarlo?, ¿que porcentaje de error asumismo?, ¿a partir de cuanto error acumulado recapacitamos?

Como dice Alan a mi también los demás me interesan, sobre todo si están buenas.

Alan Gomat dijo...

jejejeje moro, un punto.

Comentas una cosa crucial; asocias nuestra capacidad de proceso automática (intuición, consolidación de experiencia previa, instinto) a lo más básico; nuestra capacidad de clasificar.

Parace que no se puede evitar así como así, lo cierto es que no parace ni deseable; seguro que la evolución nos ha llevado hasta aquí gracias a esa capacidad fundamental.

Bueno, aunque la verdad, el sitio al que nos ha llevado tampoco es que sea la leche.